Arrastra bloques, conéctalos y publica. A partir de ahí cada contacto recorre su propio camino: si el WhatsApp no entra, sale el SMS; si nadie contesta, entra la llamada; y en cuanto compra, su flujo se detiene solo.
La diferencia no está en cuántos mensajes envías, sino en que el sistema reacciona a lo que cada persona hace con el que ya recibió.
Si un envío falla, reintenta y salta al siguiente canal disponible sin que dibujes un bloque extra.
¿Se entregó? ¿Hizo clic? ¿Respondió? El camino se bifurca según la respuesta real de cada contacto.
Pausa minutos u horas, o espera a que ocurra un clic con tiempo límite antes de insistir por otra vía.
Si el contacto responde, compra o pide no recibir más mensajes, su flujo se cierra al instante.
Nombre, teléfono, correo y cualquier campo propio que hayas creado en tus contactos.
Embudo por canal, estado de cada contacto y el historial completo de su recorrido.
Arrastra los bloques al lienzo y conéctalos con una línea. Cada bloque es un paso: enviar, esperar, preguntar.
Al publicar, esa versión del flujo queda congelada y lista. Se habilitan las opciones de probar y lanzar.
Envía a unos números tuyos para validar, elige tu audiencia y define cuándo debe detenerse cada contacto.
Sigue el embudo en vivo y abre a cualquier persona para ver en qué paso va y todo lo que le ocurrió.
Todo flujo se arma con estas piezas. Empiezas por el disparador y armas el camino hacia donde quieras llevarlo.
Dónde empieza todo.
El mensaje que sale.
La pregunta que bifurca.
Cuándo seguir.
Dónde termina.
Se configura dentro del mismo bloque de envío: cuántas veces reintentar, cuánto esperar entre intentos y a qué canal saltar. No tienes que dibujar nada extra en el lienzo.
El canal principal. Se reintenta las veces que tú definas antes de rendirse.
Entra automáticamente. Llega aunque el contacto no tenga internet.
Si el contacto no tiene correo cargado, este paso se salta solo.
La última carta: una llamada automática con audio grabado o voz con IA.
El orden de la cascada es fijo: SMS → WhatsApp → Email → Voz. Tú eliges cuáles activar y cuántos reintentos hace cada uno. Cada intento se cobra por separado.
Escribes el mensaje una vez, insertas las variables y el sistema pone el dato real de cada contacto al momento de enviar.
Además de nombre, teléfono y correo, puedes usar cualquier campo que hayas creado en tus contactos: ciudad, empresa, folio, saldo, lo que sea.
Usa las plantillas ya aprobadas por Meta y llena sus variables con el dato de cada persona. Eliges qué número usar en cada bloque.
Pega tu liga larga y el sistema genera una corta. Ese enlace es el que permite saber quién hizo clic y disparar el resto del flujo.
Ninguno necesita que estés encima: se lanzan una vez y trabajan solos hasta que cada contacto llega a su final.
WhatsApp con el producto. Si no hay clic en 24 h, un SMS con la liga directa. Si compra, el flujo se detiene solo.
Aviso amable por WhatsApp, recordatorio por SMS al vencer, y llamada automática solo a quien sigue sin pagar.
Recordatorio 48 h antes. Quien responde queda confirmado; a quien no, se le insiste por otro canal el día previo.
Oferta por email. Si no la abre en tres días, la misma oferta por WhatsApp. Si tampoco, el contacto descansa.
Bienvenida, primer tip a los dos días, y ayuda personalizada solo a quien todavía no ha usado la plataforma.
Aviso de envío, aviso de salida a reparto, y encuesta de satisfacción al día siguiente de la entrega.
El panel resume la campaña en cuatro etapas iguales para todos los canales, para que puedas comparar sin traducir estados técnicos.
Cifras de ejemplo para ilustrar el panel.
Cada persona tiene su propio estado dentro del flujo. Puedes filtrar la lista por cualquiera de ellos y abrir a quien quieras para ver su historial completo: cada envío, entrega, clic, respuesta o venta, en el orden real en que ocurrió.
Quien pide no recibir más mensajes entra a una lista aparte y queda fuera de tus campañas, por canal o en todos. Puedes reactivarlo cuando lo autorice.
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